Todas las tardes en Granada Todas las tardes se muere un niño Todas las tardes el agua se sienta A conversar con sus amigos Los muertos llevan alas de musgo El viento nublado y el viento limpio Son dos faisanes que vuelan por las torres Y el día es un muchacho herido No quedaba en el aire ni una brizna de alondra Cuando yo te encontré́ por las grutas del vino No quedaba en la tierra ni una miga de nube Cuando te ahogabas por el río Un gigante de agua cayó sobre los montes Y el valle fue rodando con perros y con lirios Tu cuerpo, con la sombra violeta de mis manos, era Muerto en la orilla, un arcángel de frío