Nacemos y vivimos con un revolver en la cabeza. La amenaza de nacer, el peligro de vivir. Por eso hay que recordar a los cazadores de hombres que el bosque esconde a los que cazan a los cazadores. Estamos en el punto de mira de los cazadores, el peligro a expresarse, el miedo a pensar. El bosque esconde a los que cazan a los cazadores. "No nos convertimos en lo que somos sino mediante la negación íntima y radical de lo que han hecho de nosotros" La bestia tiene los ojos del cazador que le dispara. La caza del cazador.