Me voy del pago me dijo acá hay tiempo pa hacer nada lo que junté en estos años es no tener esperanzas. Quisiera que este disgusto que le atrancó en la garganta trate de disimularlo y no se lo pase a mama. Ella está desde hace tiempo sabiendo lo que me abraza y cada vez que me habla pone miel en la palabra. Ella tiene la costumbre de adivinar lo que pasa cuando me ve pensativo o cuando esquivo mirarla. Sabe que tiro las riendas tan solo pa no dejarla y hay un ruego en las coyundas de sus manos apretadas. Que me dicen en silencio niño mío... ¡no te vayas! y se le seca la boca y se le yelan las lágrimas. La he visto rozar mis pilchas con su dedito de plata y apretar contra su pecho aquella camisa blanca. Que me hizo pa los domingos mientras con usté matiaba ¡cada botón era un beso pal ojal de mis mañanas! Yo sé que ella está sabiendo desde hace rato mis ansias de rumbiar pa cualquier parte ande sacarme las ganas. De ver que hay en otro lao de hallar trabajo y cansarlas a estas manos que tan sólo de cortar yuyos se encayan. -"¡Me voy del pago!" me dijo y me revolqué en la rabia de acordarme de aquel día ¡que yo me fui de las casas! También como en esta vez no cantaba la calandria y la tarde tenía "augeros" como tordos en bandadas. Fue un rojo día de enero donde el sol se transformaba en poncho de fuego y aire ande ardían las chicharras. Yo no tenía caballo me fui patiando las ramas que caían a la orilla de un viejo cauce sin agua. Y cuando miré pa atras ya no vi ni las acacias ni el sauce ande alguna vez desperecé una guitarra. -"Me voy", dije yo también igual, el tono y las ansias de quedarme un poco más igual que él... igual quel Tata. La vida pega la vuelta redonda y disimulada hasta el último ¡me voy! ¡que nada sirve pa nada!. -"Me voy del pago!" me dijo y me revolqué en la rabia de acordarme de aquel día ¡que yo me fui de las casas!