Hemos llegado porque ha sido ancho el camino del cantor cuando es el pueblo la campana que le estremece el corazón. Hemos dejado en cada oído un canto libre y una historia que se recuerde en todo tiempo, que no se apague en la memoria. Hemos guardado con nosotros la noble llama solidaria de hombres que en todos los colores nos dan aliento de araucaria. Si hemos perdido la alegría para cantar nuestra canción, es que nos falta la guitarra de nuestra patria, sí, señor.