(Tonada) Huyendo voy de tus rabias temiendo de tus enojos, llorándote a cada instante, cansado traigo los ojos. Cansado traigo los ojos de mirar tanto imposible y aunque mares se atraviesen cada día estoy más firme. Cada día estoy más firme de una prenda que adoré. Si no la puedo estar viendo, ¿cómo me consolaré? ¿Cómo me consolaré de este amor tan dividido? Me consolaré diciendo: "quién pudiera, dueño mío".