Olvido para el dolor mi pensamiento oscurece, noche amarga para el hijo que sin madre le amanece. Vida que se marchitó de soledad y pesares, de su infinita tristeza le brotaban los cantares. Cuando se apagó tu llama no estuve cerca de ti. Otros ojos te miraron, no hay consuelo para mí. Canción de cuna en la tarde voy a cantarle a mi niña. Con ella paso el dolor que nos dejó tu partida. Nunca la paz han de hallar los hijos que en su arrogancia no riegan junto a su madre el árbol de la esperanza.