Cuando apurada pasás rumbo quién sabe a qué parte, haciendo lucir con arte tu silueta al caminar, va diciendo ese taquear que tenés de milonguera: "Callejera... Calle]era... ¿a dónde irás a parar?" Esos trajes que empilchás no concuerdan con tu cuna, pobre mina pelandruna hecha de seda y percal. En fina copa e' cristal hoy tomás ricos licores, y entre tantos resplandores se encandiló tu arrabal. Callejera, que taqueás de Sur a Norte, dando dique con el corte de ese empilche que llevás. Callejera, vos también sos Milonguita y en el fondo de tu almita una pena sepultás. Triunfa tu gracia, yo sé, y en los fondines nocheros sos de los muebles diqueros el que da más relumbrón. Despilfarrás tentación, pero también, callejera, cuando estés vieja y fulera tendrás muerto el corazón. Seguí nomás, deslizá tus abriles por la vida, fascinada y engrupida por las luces del Pigall, que cuando empiece a tallar el invierno de tu vida notarás arrepentida que has vivido un carnaval.