Dejá esa copa de vino si sos un hombre bien derecho por más que te hayan hecho no te debés arrumbar... Ahí tirao como un retazo en esa turbia cantina solo te espera la ruina, vení haceme caso... ¡Te quiero salvar!... Calandria, ¿por qué estás triste? Muchacho, ¿por qué llorás? Ya tu guitarra guardó sus voces y allá en un clavo colgada está... Calandria, tu viejo patio se apena por tu dolor... y hasta las flores del conventillo palidecieron de un vago langor... Dejá esa copa de vino y hacete un hombre, que la vida no la tendrás perdida si aún te queda corazón... Olvidate de esa ingrata, si ella nunca te ha querido hacé de nuevo tu nido, vení, hacema caso... ¡dejá el bodegón!