Conocí a un gran amigo Y escondí, algo divino Sonreí, agradecí Que estaba ahí Siempre ofreciéndome una mano Y empezó, un sacrificio Que empeoró, y atrajo el vicio Y algo cambió Porque no estaba equivocado Una sospecha había gestado Fui de la luz hacia la oscuridad rezando Y atropellándome en la niebla de la incauta ciencia Como si hablara así insultándome sin darme cuenta Midiendo el alma en pedazos Se fue quebrando mi voz No me alcanzaban las manos Me fui quedando sin Dios Sin negarlo Y así me arrepentía solo y en aquel paradero Dejando atrás todo aquello que creía certero Y era en serio Ya nada me daba miedo Y meditaba cómo salir de ahí De aquellos sueños encriptados Después de tanto tiempo Quién era el déspota a mi lado Tapándome esa luz A través de la cual alguien todo me lo había dado Para que al fin llegase a- Mi nuevo hogar Por otro sitio Que en verdad Era lo mismo Y aquel martirio desvaneció Y el mismo amor Se me acercó para ofrecer Su vieja mano Y amé tanto