Un ángel bajo al infierno y subió a la tierra ataviado con sus mejores galas: su forma humana. Así engañó al hombre y lo llenó de ira y rabia. Le vistió con recuerdo hasta llegar al rencor. Y de ahí a la destrucción, alisando el camino a su Señor, construyendo los cimientos del dolor. Y, Él, Mefistófeles, se ríe bajo su trono esperando el gran momento para resurgir de los muertos. Y, no, no es el diablo, y no, no es el Apocalipsis, solo es el hombre el único culpable. Sin tiempo de arrepentimiento, pues solo se nos concedió un don: una vida a la que traiciona su propio amo.Y nosotros la maltratamos. Y nosotros la destruimos con el poder del engaño y del egoísmo. Solo una oportunidad, solo una vida Solo una oportunidad, solo una vida