Fútbol, besos, baldío. Domingo, botines perdidos…por ahí. Entre nieblas de carbón encendido, prendidos. Un suspiro confitado. Ambos decididos a olvidarlo todo. Los coches pasan tocando bocina. Goles rosas, nos rozan. Estuvimos tan atentos a que nada sucediera, pero cuando nos dormimos… para cuando nos dormimos.