Si se salva el pibe, si el pibe se salva, vas a ver la farra que vamos a dar; si Dios no permite que el pibe se vaya, será fiesta patria en el arrabal. Traeremos los pibes de todo el contorno y así, en una tarde repleta de sol, llenaremos toda la casa de adornos y daremos juntos las gracias a Dios... No tienes que dejarlo salir con los muchachos, en casa hay demasiado lugar para jugar; ya ves lo que ha pasado: el muchachito bueno cayó bajo las garras de la fatalidad. Ya sé que tú no tienes ninguna culpa en esto, no creas que es reproche sino resignación; si el pibe se nos salva, salvándose el muñeco, verás como esto, vieja, le sirve de lección. Me contó mi madre que todos los chicos tienen a su lado un ángel guardián. Si así fuera cierto, el buen muchachito por lindo y por santo se debe salvar. Y si Dios quisiera llevárselo lejos... Parece que duerme, deja de llorar... Ya sabes que han dicho que no lo despierten. Si se salva el pibe, si llega a sanar!...