Vuelvo a leer tus viejas cartas, que ya he leído tanto y tanto y vuelvo a hallarte apasionada en las cálidas palabras del momento del amor. Es lo que queda de un pasado, hecho de lágrimas y risas, con un final desesperado que escribieron el dolor y el desamor. Tanto, tanto como nos quisimos, tanto, tanto que soñamos, tanto como hemos vivido. Y de repente, peor que el martirio, peor que la muerte este terrible comprender que te he perdido, que ya nunca he de tenerte. Tanto, tanto como fuiste mía como nunca ya en tu vida de ninguno más serás. Guardo tus cosas más queridas, porque conservan algo tuyo es como un poco de tu vida de tu vida y de mi vida de mi muerta soledad. Pero yo se que ya no hay nada que te devuelva hasta mis brazos y estoy así, sin esperanzas, esperando nada más, por esperar.