Tal vez de otras caricias la ardiente locura podrá arrastrar mi vida con su fascinación. Y puede que rodando, por días sin ternura, me aprese en sus encantos la magia de otro amor. Tal vez en otro beso se queme mi sangre y en horas de embeleso se embriague el corazón. Mas nada podrá darme los cálidos momentos que en días de hondo ensueño vivió nuestra pasión. Tú, como nadie, eternamente en mi vida. Hoy, como ayer, siempre en mi fervor. Tú, como nadie, siempre tú en mi corazón. Porque nadie más podrá ya nunca darme el encanto que me dio tu amor. Tal vez otra aventura cautive mi enpeño, tal vez otra locura me arrastre en su turbión. Y puede que, añorando, tu amor que está tan lejos aturda en otros brazos mi desesperación. Podré engañar mis ansias con otros amores y acaso a mi nostalgia la entibie otra pasión. Mas nada podrá darme lo mucho que me has dado, ni nada ha de borrarte de mi recordación.