Una mirada regalas, y me haces ver las estrellas, en un segundo sin darte cuenta me alejas de ellas, últimamente mi corazón, me ha pedido darle una explicación de porque no recargas las fuerzas de su motor. Una sonrisa y de pronto conviertes lo tonto en perfecto y como droga, en un solo instante se pasa el efecto. Porque no dejas que lleguen mis manos a tu corazón amor para que acabes de una vez con todas de esta adicción. Déjame regalarte una noche tranquila se que este loco amor ya encontró la salida, dame por una noche la infame cura de este dolor, y después deja que caiga el día con un adiós.