Se ha vertido el veneno en el fondo de la entraña del alma Ellos saben el secreto así quieren alcanzar el cielo Van colgando rosarios entre sus manos ensangrentadas Y las plegarias no alcanzan al maldecir sus pecados Sus rostros van cubiertos suspirando la agonía derramada El dolor no es la carne que cubre sus malditas palabras de tus oraciones (de tus oraciones) Se han abierto las puertas de las malditas compasiones Derrochando maldiciones de lo que ya está escrito Cabalgando sin rendición los jinetes de la muerte ya no escuchan tu perdón no conocen el dolor (no conocen el dolor)