(Canción) Versión de Numa Moraes: Hoy llegó hasta mí, con sus ojos tan grises y gastados, doña Glyde; me dejó lo de siempre, cuando quedaba triste: su sonrisa, doña Glyde. Y volví por un instante a la sala con retratos, a la suave veladora de su mano. Quédese, porque aún la pesadilla dura y yo no sé, no supe nunca. Vuélvame todo luz con sus ojos tan grises y gastados, doña Glyde. Y volví por un instante a la sala con retratos, a la suave veladora de su mano. Y volví por un instante a la sala con retratos, a la suave veladora de su mano, doña Glyde, doña Glyde... Versión de Alfredo Zitarrosa: Hoy llegó hasta mí, con sus ojos tan grises y gastados, doña Glyde; me dejó lo de siempre, cuando quedaba triste: su sonrisa, doña Glyde. Y volví por un instante a la sala con retratos, a la suave veladora de su mano. Quédese, porque aún la pesadilla dura y yo no sé, no supe nunca. Vuélvame todo luz con sus ojos tan grises y gastados, doña Glyde. Hoy llegó hasta mí, con sus ojos tan grises y gastados, doña Glyde; me dejó lo de siempre, cuando quedaba triste: su sonrisa, doña Glyde. Y volví por un instante a la sala con retratos, a la suave veladora de su mano. Quédese, porque aún la pesadilla dura y yo no sé, no supe nunca. Vuélvame todo luz con sus ojos tan grises y gastados, doña Glyde. Hoy llegó hasta mí, con sus ojos tan grises y gastados, doña Glyde; doña Glyde, doña Glyde…