Cuando vuelva a verte me ataré a tus brazos para convencerte, que no estoy de paso. Ando de distancia, pero no de ausencia, ando con el alma llena de tu esencia. Cuando vuelva a verte ya la primavera andará jugando sobre la pradera. Coloreando el campo de color gramilla, convocando el canto de las abubillas. Cuando vuelva a verte me daré permiso para recorrerte lo que sea preciso. Me sabrán a poco mis pasiones brunas. En tus glaucos ojos andará la luna. Cuando vuelva a verte te traeré noticias: como he sido huésped de mis avaricias, de mis espejismos, de mis ilusiones, y hasta del abismo de mis decepciones. Cuando vuelva a verte, de alguna manera voy a reponerte todas las esperas. Estaré contigo hasta mecerte. Colgaré el abrigo cuando vuelva a verte.