Cuantas veces me pregunta; en su lenguaje, el corazón ¿Por qué no ríes; por qué no cantas; como lo hacías en tiempo mejor? Sabe ya por qué estoy triste, ¿para qué quiero contarle más? Si es porque siento que sus latidos; poquito a poco muriendo van Y así le canto al corazón por no llorar; no sé que tienes que ya me abandonas Dime corazón; que ya no lates en mi pecho enfermo de tanto dolor Si tienes penas; por Dios: ¡no las digas! Que ya tengo tantas Que sola la idea de aumentarla espanta; sufre silencioso como sufro yo Perdón si ya no alegro; su triste vida mi buen señor Es tan extensa y honda la herida; suele decirme mi corazón Que ya mi débil latido; no tiene fuerzas para llevar Las ilusiones más celestiales a tu cabeza con fiebre ya